El deporte nacional es opinar, y en los cafés y “desayunaderos” se practica con intensidad. Los avezados citan algún libro, artículo o la opinión de los expertos que participan en los programas de debate.   El resto, desde los comentarios del abuelo hasta los horóscopos, incluso sus intimidades con Rambo o con el amigo de un primo de Videgaray. En los seguidores de Morena distingo cuatro grupos: 1.- . Aquellos que defienden el discurso oficial, sea el que sea y entiéndase lo que se quiera entender; 2.- . Quienes se les olvidó su pasado antiyanqui y ahora hablan de prudencia y serenidad; 3.- . Los que difundieron que andaban en los festejos en Washington; y . Los que presumen a Pancho Villa y se ponen a recordar el Himno Nacional.  No quiero dejar de mencionar que hay otros políticos y personajes de nuestra “pedorra” farándula que nos informaron, sin que se los pidiéramos, que ya traían sus mejores “garras” para ir a los convites. Varios de ellos no dudarían en rehabilitar aquel párrafo del himno que habla del “guerrero inmortal de Zempoala”.  Más allá del folclor y las buenas y malas intenciones de políticos, empresarios y matraqueros, México tiene problemas que tensan aún más los momentos en los que vivimos. Primero.- nuestra democracia se ha debilitado y el régimen perdió legitimidad. Morena, con el auxilio de las autoridades electorales, se agandalló mayorías legislativas que el pueblo no le concedió. Segundo.- Para el gobierno y su partido, el Estado de derecho es un estorbo. No solo se destruyen avances, también se quiere un sistema de justicia sumiso y raquítico. A lo anterior se suma el fracaso en materia de seguridad y la eliminación de los órganos autónomos.    Tercero.- Se decidió aislarnos del mundo y para ello se despreció el multilateralismo y las alianzas históricas y naturales.  Cuarto.- Tenemos severos problemas en la economía del país y las finanzas públicas. El pasado sexenio sacó anticuadas recetas de una ideología malentendida. El resultado: poco crecimiento, merma de la competitividad y mayor dependencia del extranjero. Quinto.- Estados y municipios se han debilitado por los cambios constitucionales y las políticas presupuestales. Vamos al centralismo del siglo XIX. Sexto.- De manera consciente se construyó una perversa polarización. Hoy se reclama unidad, pero se abona a lo contrario. Con Morena todo es un buen pretexto para dividir. Hay pleito por el color de la piel, la zona geográfica a la que se pertenece o la profesión. Bueno, se han llegado a satanizar hasta las aspiraciones personales o las realidades históricas.  Hago votos porque salgamos adelante en el reto que significa el gobierno del presidente Trump; sin embargo, hay que dejar en claro que la mejor forma de enfrentar las coyunturas es con un país fuerte y competitivo, y que estamos en esta situación por los errores de Morena.   

El texto original de este artículo fue publicado por la Agencia Quadratín en la siguiente dirección: https://chihuahua.quadratin.com.mx/opinion/mexico-en-los-dias-de-trump/

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